Por Javier Carballo Ruiz
Como si se tratara de un equipo de superhéroes, los adolescentes latinoamericanos viven su adolescencia en medio de entornos familiares y/o sociales complicados, algunos luchando contra la pobreza, las drogas, la ignorancia, el bullying, la presión de grupo o contra todos ellos al mismo tiempo. Es una adolescencia donde nuestros muchachos deben construir su identidad y además de sobrevivir a todos los retos que se les presentan, también a lo interno de sí mismos deben enfrentar el temor, la ansiedad, la angustia y la incertidumbre en forma de pensamientos sobre sí mismos.
En estos tiempos los adolescentes, nuestros superhéroes en esta historia, no poseen super poderes de entrada, acaban de dejar de ser niños y todavía no son adultos, sin embargo será durante su adolescencia que serán capaces de adquirir sus poderes, ¿cuáles poderes?: aquellos que diferencian a una persona lista para enfrentar con éxito la aventura de vivir, sus poderes no serán volar, tener super fuerza o una espada encantada, más bien tendrán habilidades sociales, habilidades psicosociales y destrezas para la vida, no tendrán límite de cantidad para adquirirlas, pero serán sus vivencias, el entorno en que se desenvuelven y sus mismos pensamientos y creencias las que harán posible para los Jóvenes Titanes vivir con plenitud esta etapa.
Todos los jóvenes crecen en una ambiente familiar, por eso decimos que el hogar es la primera escuela, es aquí donde comienzan aparecer los modales y la idea de como debemos conducirnos en la mesa, en la calle, en una reunión, etc. Pero con la interacción entre pares, maestros y en algunos casos el trabajo y los grupos como pastorales, movimientos de voluntariado y otros, las interacciones sociales se vuelven más amplias, aparecen nuevos escenarios donde los muchachos requieren desarrollarse o moverse, por tanto aquí harán gala de el primer grupo de talentos que podrán adquirir: las habilidades sociales.
No se puede vivir aislado porque el ser humano es un ser social, en virtud de ello requiere ser capaz de escuchar, saber explicar sus posiciones o puntos de vista, ser tolerante a la opinión ajena, aceptar la diversidad, desterrar cualquier tipo de pensamiento discriminatorio, manejar la ira y comunicarse con eficiencia son parte de las habilidades que en menor o mayor grado deberán adquirir los jóvenes para desenvolverse en el medio donde vivan, estudien y trabajen. Así nuestros héroes adolescentes podrán elegir entre ser pasivos, asertivos o agresivos a la hora de interactuar con los demás, y estos estilos de comunicación les permitirán trabajar en equipo, vivir solo para confrontar a los demás o para complacer a los demás.
Aquellos que consigan consolidar estas destrezas tendrán muchas posibilidades de socializar con otros jóvenes, consolidar procesos de comunicación, incorporarse a grupos más amplios en área de voluntariado, artes, deportes y otras actividades donde el colectivo valora la interacción y el respeto. Serán jóvenes que poseerán equilibrio a nivel social.
Existen así mismo una serie de talentos que si son aprendidos y desarrollados por los adolescentes les permitirán modificar positivamente su entorno, y tener experiencias de vida más satisfactorias en el estudio, la familia y el trabajo, por mencionar algunos campos, este nuevo superpoder se llama: Habilidades para la vida. Más concretamente las habilidades para la vida permiten a los adolescentes desarrollar aptitudes necesarias para un óptimo desarrollo humano y enfrentar con éxito los retos de la vida diaria. (Choque, Chirinos, 2009, p. 172).
Entre estas habilidades para la vida podemos mencionar el autoconocimiento, el manejo de emociones y sentimientos, las técnicas para el manejo de conflictos, el pensamiento crítico y analítico y la empatía junto con otras destrezas interpersonales. Cuando los jóvenes héroes son capaces de potenciarlas se encontrarán capacitados para tener un profundo conocimiento de sí mismos y así tomar decisiones que les permitan ser sinceros consigo mismos, auténticos y empoderarse para resolver sus problemas con adecuados elementos de juicio, con los pies en la tierra y decidir en función de su bienestar propio. En paralelo este superpoder los hará capaces de ponerse en los zapatos de los demás, para poder entender los sentimientos ajenos y a la hora de enfrentar conflictos de pareja o de familia. A nivel de comunidad les permitirá llevar a cabo una vida de ciudadano informado y no tanto de votantes viscerales o de tradición.
Imagen 1: Habilidades
para la vida. Crédito de imagen Irati Novella.
Como una rama que se alarga a partir del tronco, dentro de las habilidades para la vida existe un subgrupo no menos importante, uno que se erige como el tercer grupo de poderes que nuestros héroes adolescentes también deben adquirir para lograr una adolescencia y adultez más sana, aunque no por ello exenta de conflictos, se trata de las habilidades de autocontrol, porque así como el poder más grande de un héroe es el valor que nace de su corazón, el autocontrol se erige como la brújula en su diario vivir. El auto control se define como la capacidad de gobernar las emociones no solo en el sentido del dominio de la ira o de ansiedad, sino en lo que se refiere al carácter para poder decir que no ante una situación de riesgo, ceder o no a la presión de grupo, dominar la lengua y los pensamientos recurrentes, entre otros. Varios autores describen el autocontrol como un caso particular del autoconocimiento, uno centrado en el conocimiento de cómo afectan los estímulos y como reaccionar a ellos de forma positiva. (Goldstein, 1980, p. 102).
Queda patente que la presencia de las habilidades para la vida, las de tipo social y las de autocontrol están presentes, los beneficios para los heroicos adolescentes que viven esta etapa se capitaliza en múltiples beneficios tales como relaciones interpersonales más satisfactorias, manejo de conflictos de forma, madura, capacidad para comunicar sus pensamientos, una mejor capacidad para la toma de decisiones así como la gestión adecuada de sus emociones y sentimientos.
Por el contrario aquellos jóvenes que no logran consolidar sus destrezas en alguna de las áreas sociales o psicosociales que hemos descrito presentarán algunos conflictos que podrían perseguirles a lo largo de su vida, tales como debatirse en formas de comunicación pasivas o agresivas, dificultades para tomar decisiones, exponerse a conductas de riesgo con las consecuencias que esto podría acarrear o incluso quedar inmersos en situaciones de violencia intrafamiliar.
¿Y el papel del profesor?
Los escritores de historietas de superhéroes o comics, al tratarse de un héroe adolescente parecen que son seguidores de la teoría de arquetipos de Jung, pues cada uno de estos personajes tiene a un mentor, por ejemplo Robin tiene a Batman y El Hombre Araña en su tío Ben encontró una gran verdad: “con un gran poder viene una gran responsabilidad”. Convertirse en adulto ya es en sí ser responsable y asumir consecuencias, y con las habilidades para la vida nuestros héroes ganan sus poderes, toca entonces aprender la responsabilidad que entrañan y su importancia.
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2. Profesor y alumnos dialogando. Foto por: Gojko Franulic (2019).
Es
bien sabido que los docentes tienen un papel muy especial durante la
adolescencia, no solo porque están a cargo de los jóvenes la mayor parte del
día o porque sean figuras de autoridad, sino porque también pueden generar
emociones positivas en sus alumnos, sentimientos de validación en los jóvenes así
como acompañamiento y consejo. La historia está llena de ejemplos de maestros que
influyeron positivamente en sus alumnos como Sócrates y Platón, Andrés Bello y
Simón Bolívar o en matemáticas Karl Weierstrass
y Sofía Kovalevskaya.
Los docentes además de impartir lecciones también pueden incorporar como
objetivos en sus lecciones el desarrollo
de las habilidades para la vida: enseñando a dialogar y a negociar, no juzgando
ni sermoneando, más bien tendiendo puentes para negociar y dialogar. En clase
se debe impulsar el trabajo en equipo, la tolerancia y la no discriminación.
Incluso al estudiar un tema se pueden planear lecciones donde se desarrollen
roles y se potencie la empatía. Si bien es consenso que las habilidades para la
vida son indispensables, nuestros planes de estudios no siempre las contemplan
en las materias básicas, pero no implica que el docente no las pueda impulsar.
Muchos de nuestros heroicos adolescentes a veces ni siquiera cuentan con un
apoyo familiar más allá de los roles de proveedor, pero sus maestros con
ponerles atención y dándoles la oportunidad de aprender a vivir, pueden lograr
que la aventura de la adolescencia se lleve a cabo cada vez mejor.
Bibliografía.
Choque. R, Chirinos, J. (2009). Eficacia del programa de habilidades para la vida en adolescentes escolares d Huancavelica, Perú. Revista Salud Pública, Vol. 11, No. 2, pp. 169-181.
Goldstein, A., Gershaw, J. & otros. Habilidades sociales y autocontrol en la adolescencia. Ediciones Martínez Roca S.A. Barcelona
Imagen 1: Novella, I. (2020). “Habilidades para la vida”. Licencia Creative Commons. Recuperado de:https://iratinovella.es/2019/09/26/academia-de-desarrollo-personal-para-jovenes/
Imagen 2: Gojko Franulic (2018). “Profesor y alumnos”. Licencia Creative Commons. Recuperado de: https://www.eldefinido.cl/actualidad/pais/3152/10-tips-para-que-profesores-motiven-a-sus-alumnos/

